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Gobierno
Forma una coalición con partidos afines y lidera un gobierno de mayoría o de minoría. Prepárate para ceder en tu programa y repartir ministerios clave, o afronta cuestiones de confianza.
Lidera un partido. Gana las elecciones. Gobierna la nación.
El juego
Elige tu partido y orienta sus ideologías en la dirección que quieras, forma coaliciones, gestiona sus corrientes internas y da forma a la nación desde el gobierno o desde la oposición. Lucha contra otros partidos por la supremacía, gánate el apoyo de distintas clases sociales, culturas y religiones, construye la economía de tu nación y haz realidad tu visión.
Enfréntate a naciones y situaciones distintas: lidera un partido liberal en una república recién salida de una dictadura, con una deuda enorme y una corrupción que atajar; un nuevo partido populista que desafía el statu quo en una nación estancada; el partido al frente de una coalición fracturada, cuyos socios regionales exigen más autonomía a cambio de sus votos; o el partido gobernante de un gran exportador de petróleo, cuyo presupuesto oscila con los precios mundiales. Cada escenario exige un enfoque distinto, y si quieres romper con la línea de tu propio partido, quizá tengas que mantener cerca a tus enemigos.
Persigue los objetivos de tu partido en el modo Desafío, o lleva la nación adonde quieras en partida libre. Pero cuidado: las crisis, los golpes de Estado y la bancarrota pueden hacer caer el Estado, y tu propio partido puede desmoronarse bajo el peso de sus corrientes y caer en el olvido.
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Forma una coalición con partidos afines y lidera un gobierno de mayoría o de minoría. Prepárate para ceder en tu programa y repartir ministerios clave, o afronta cuestiones de confianza.
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Redacta proyectos de ley que transformen tu nación en muchos ámbitos a la vez, o enmienda los de otros partidos a cambio de tu apoyo. La negociación es la clave para llevar el país adonde quieres.
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Conquista a los votantes con tu programa electoral. Cumple tus promesas, o cambia de rumbo para ganarte el apoyo de grupos de interés que puedan financiar tu próxima campaña. Gasta el dinero de tu partido en campañas que convenzan a los votantes, pongan tus temas en el centro del debate o ataquen a un rival, a riesgo de que se vuelvan en tu contra. Y reescribe las reglas: cambia el sistema electoral o sube el umbral para dejar a los partidos pequeños fuera del parlamento.
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Nacen nuevos partidos mientras juegas. Cada mes, el juego busca a los votantes a los que ningún partido representa, y si son suficientes se convierten en un movimiento con su propio nombre, logotipo y líder; si gana escaños, es un partido. Las facciones se escinden, y los partidos que se quedan cortos se fusionan o siguen luchando fuera del parlamento.
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Dirige una economía de cadenas de producción reales: el mineral de hierro y el carbón se convierten en acero, el acero en maquinaria y vehículos, y cada fábrica necesita electricidad, transporte, finanzas e informática para seguir funcionando. Cuando se rompe un eslabón, por una escasez de petróleo o un apagón, el golpe recorre toda la cadena, y los precios siguen los caprichos del mercado mundial. Nacionaliza o privatiza sectores enteros: dirige tú mismo la economía, o apuesta por el laissez-faire y deja que decida el mercado.
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Decenas de leyes en todos los ministerios, desde el impuesto sobre la renta y el salario mínimo hasta la política de drogas y el tamaño del ejército. En la avanzada visualización del panorama del país ves al instante cómo tus acciones afectan a tu nación y hasta dónde llegan tus decisiones, lo que te da un control real sobre sus efectos. Cada ley mueve las estadísticas de la nación, del presupuesto y el PIB a la delincuencia, la salud y la felicidad.
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Ideologías opuestas atraen a los votantes, de conservador frente a progresista a capitalista frente a socialista y unitarista frente a federalista, y cada una divide la nación en dos bandos y los indecisos. Las leyes y el estado de la nación mueven la opinión día a día, y los votantes eligen según los temas que más les importan. Tus campañas y la macroeconomía pueden inclinarlos, o cambiar lo que les importa.
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De estudiantes y jubilados a obreros industriales y empresarios, cada clase social vota a su manera. A medida que la economía cambia y la nación envejece, las clases crecen y menguan, y cuanto más rica es una clase, con más fuerza arrastra la opinión pública hacia su lado.
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Religiones, culturas y grupos de interés quieren algo de las leyes: más profesores, autonomía para su región, escuelas religiosas o uniones entre personas del mismo sexo. Haz tuyas sus causas y cumple, y prestarán a tu partido los votos de sus miembros y financiarán tus campañas; promete y fállales, y se volverán contra ti. Ignóralos demasiado tiempo y saldrán a la calle, con huelgas de profesores, bloqueos de agricultores y protestas separatistas.
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Las crisis y las bonanzas nacen de la nación que diriges. Deja que la deuda se acumule y llegará una crisis de deuda; descuida las ciudades y estallarán disturbios; no inviertas en la red eléctrica y empezarán los apagones. Hazlo bien y quizá vivas un auge turístico o te conviertas en un centro financiero. Luego le toca al mundo: recesiones, crisis financieras, guerras comerciales y crisis del petróleo golpean sin aviso, y desastres naturales, epidemias y tensiones fronterizas ponen a prueba si tu nación está preparada de verdad.
Desde el estudio